En 1980 su marido, Ramón Baglietto, fue asesinado por la banda terrorista ETA. El destino es caprichoso, Ramón le salvo la vida a un niño conocido como Candidito. Años después le espetó varios tiros en la nuca. No sólo eso. Hoy tiene que soportar que aquel que la convirtió en viuda, Cándido Azpiazu, regente un negocio en el bajo de su casa. Esa su historia.
Esta entrada fue publicada
el martes, octubre 10, 2006
y está archivada en
ENTREVISTAS
.
Usted puede publicar un comentario
y seguir los comentarios a esta entrada con
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.


0 comentarios