La autoridad máxima de la Policía Nacional de Nicaragua es una mujer de 55 años, con el grado equivalente a teniente general, que pasó por el noviciado, la lucha guerrillera contra la dictadura de Somoza y 28 años en el Ministerio del Interior y la Policía. Católica practicante y sandinista de corazón, Aminta Granera (León, 1951) defiende con orgullo el que es, probablemente, mejor legado de la revolución de 1979. Han pasado casi tres décadas y la policía es la segunda institución más confiable para los nicaragüenses, después de la Iglesia. Algo inusitado en América Latina, donde los cuerpos policiales son caldo de cultivo de la corrupción.
Esta entrada fue publicada
el sábado, diciembre 29, 2007
y está archivada en
ENTREVISTAS
.
Usted puede publicar un comentario
y seguir los comentarios a esta entrada con
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.
0 comentarios