Nada mejor para reparar ese ego malherido en la bolsa que mirar al vulgo por encima del hombro mientras te ajustas ese Rolex que acabas de sacar de tu caja fuerte biométrica, especialmente diseñada para "elites sociales exigentes y vanguardistas" como tú, yuppie reciclado. Nosotros, como no somos gente guapa y preferimos gastarnos el sueldo en videojuegos antes que en gomina, guardaremos nuestros Casio en la mesita del dormitorio. Total, si alguien entra en casa, se los van a llevar igual que si los dejáramos durmiendo por las noches en el BioMirage Coffer. Esta pequeña caja de caudales mide 200x225x105 mm, pesa 2,5 kg de peso, y supuestamente "epitomiza las interacciones simbióticas entre gente y tecnología" gracias a los avances que incorpora. O algo así. La gracia del asunto, es que en lugar de llaves o combinaciones, la clave la pone tu dedo, gracias a un lector de huellas acompañado por un pendrive a modo de confirmación digital.
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el martes, diciembre 23, 2008
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