Numerosos fraudes no se denuncian porque la víctima forma parte de un acto delicti
Las estafas tradicionales evolucionan y se adaptan con facilidad a los cambios sociales. Existen cientos de timos y cada uno de ellos puede contar con varias modalidades. Con el paso del tiempo se modifican también las costumbres y el delincuente, gran conocedor de la psicología colectiva, transforma la estafa para poder seguir actuando. Uno de los componentes que se suele dar en este tipo de engaños es la confianza que suscita el estafador en las víctimas sumado, en algunas ocasiones, a la intención de éstas de aprovecharse de la situación de necesidad o de ignorancia que finge el propio timador. Por ello muchos fraudes no son denunciados, debido a la vergüenza que siente el estafado por haber caído en la trampa, o por haber formado parte de un acto delictivo al intentar aprovecharse de algo ilegal o moralmente reprobable.
Las estafas tradicionales evolucionan y se adaptan con facilidad a los cambios sociales. Existen cientos de timos y cada uno de ellos puede contar con varias modalidades. Con el paso del tiempo se modifican también las costumbres y el delincuente, gran conocedor de la psicología colectiva, transforma la estafa para poder seguir actuando. Uno de los componentes que se suele dar en este tipo de engaños es la confianza que suscita el estafador en las víctimas sumado, en algunas ocasiones, a la intención de éstas de aprovecharse de la situación de necesidad o de ignorancia que finge el propio timador. Por ello muchos fraudes no son denunciados, debido a la vergüenza que siente el estafado por haber caído en la trampa, o por haber formado parte de un acto delictivo al intentar aprovecharse de algo ilegal o moralmente reprobable.
Esta entrada fue publicada
el jueves, enero 08, 2009
y está archivada en
REPORTAJES
.
Usted puede publicar un comentario
y seguir los comentarios a esta entrada con
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.
0 comentarios