Todo parece indicar que su egocentrismo fue su perdición. Un pontevedrés asentado en Ávila, Javier Ribadavia García, ha ingresado en prisión por su presunta implicación en 41 robos en coches.
Sin embargo, lo que diferencia a este hombre de 32 años de otros habituales de los calabozos es su descaro, tanto a la hora de consumar los delitos -supuestamente, llegó a actuar en las inmediaciones del Centro de Formación del Cuerpo Nacional de Policía- como por su afición a colgar en Internet vídeos en los que muestra todo su arte a la hora de forzar cerraduras.
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el viernes, febrero 27, 2009
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