Pocos se dan cuenta de lo fácil que resulta hacerse pasar por otra persona. En realidad, lo esencial es parecerse a su foto del pasaporte o del carnet de identidad. Lo demás es cuestión de elegir bien al posible doble. Tiene que ser una persona de rasgos corrientes, que esté soltera y que sea poco sociable.Svetlana Sokolova, una cuarentona de Odintsovo, una ciudad satélite de Moscú, era, al parecer, una candidata ideal para que alguien se apropiase de su personalidad. Vivía sola desde que su marido se fue hace años. No tenía amigos y su único hijo se fue a vivir a Moscú con su esposa. Para mitigar su soledad, la mujer pasaba días navegando por redes sociales en busca de amigos en el ciberespacio.
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el domingo, marzo 22, 2009
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