Un minuto, incluso unos segundos, son suficientes para perderlo todo. Terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y otras catástrofes pueden arrasar amplias superficies de manera fugaz. Ni siquiera el aviso de lo que se avecina es a veces suficiente para evitar las consecuencias. Es ahí donde actúan, a contrarreloj, los equipos de rescate.
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el martes, diciembre 09, 2008
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REPORTAJES
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